La isla de Ré
El paraíso blanco
Cruzando un puente desde La Rochelle, te encontrarás con una de las islas más románticas del atlántico francés. En la isla de Ré, te olvidarás del continente y de sus grandes ciudades. La visita empieza en Saint-Martin-de-Ré y sus imponentes fortificaciones diseñadas por Vauban. El encanto de sus callejuelas y de sus muelles repletos de animadas terrazas, restaurantes, heladerías y hotelitos de lujo hacen de la capital de la isla un lugar especial que invita al paseo. Y en verano, los niños podrán disfrutar de un paseo en burro. ¡Las estrellas de la isla, famosos, por llevar pantalones de rayas!
Pero rápidamente, su naturaleza preservada, sus playas de arena fina y sus pueblos con encanto te seducirán para pasar unas vacaciones en familia ideales. Aquí, te pasearás en bici por sus 100km de pistas señalizadas que cruzan los bosques de pinos, sus animadas aldeas de casas blancas con persianas de colores y sus pequeños puertos de pescadores donde podrás parar y disfrutar de sus agradables mercados.
La bici te llevará hasta la otra punta de la isla donde descubrirás el majestuoso faro de las ballenas. Desde lo alto de sus 57m, tendrás unas vistas impresionantes sobre esta parte del litoral.
Esta isla tiene otro tesoro, sus salinas. La flor de sal que produce es otro de los símbolos de este lugar. La encontrarás en las mesas de sus restaurantes para el placer de todos los paladares.
¡Un destino auténtico para unas vacaciones inolvidables!