La isla de Aix
Una isla llena de magia
Después de una travesía de 20 minutos en barco, descubrirás esta pequeña isla. Un lugar especial donde apetece perderse. Te olvidarás del reloj, el tiempo se detiene para que disfrutes plenamente de la dulzura de sus preciosos paisajes.
Nada más llegar, la isla de Aix te recibirá desde el fuerte de la Rade donde podrás alquilarte una bici. Aquí, no hay coches, los paseos a pie, en bici o en calesa marcan el ritmo de la vida de este entrañable rincón. El sendero de los aduaneros te llevará a través de bosques de pinos, fuertes y playas de arena blanca. Si decides recorrerlo andando, tienes que contar con 3 horas de paseo.
La aldea de la isla cuenta con tres calles principales rodeadas de casas blancas y malvarrosas que te acercarán a sus pequeños museos: el museo africano, el museo del nácar y el museo napoleónico donde permaneció Napoleón antes de entregarse a los ingleses.
Pero si tienes tiempo y quieres tener la isla para ti solo, es recomendable pasar una noche en una de sus casas rurales o el precioso hotel Napoleón. ¡Un momento mágico que no podrás olvidar!